sábado, 16 de septiembre de 2017

13 razones para celebrar otro año con diabetes tipo 1


¿Celebrar? ¿que se tiene una enfermedad? ¿que somos esclavos de las inyecciones? ¿que no llevamos una vida "normal"?...son algunos de los argumentos que algunos plantean cuando celebro otro diabecumple.

Y no es que arme fiesta, ni siquiera lo hago en mi cumpleaños de nacimiento, pero sí recuerdo este 16 de septiembre como un día especial, como el día que marcó un antes y un después, como el día que me ha transformado en la persona que soy hoy, y que seguramente irá moldeándome en los próximos años.

La vida no gira en torno a la diabetes, pero es parte de nuestra vida. Son 13 años con diabetes tipo 1 y tengo 13 razones para celebrarlo:


1. Cuando me diagnosticaron aquel 2004 lloré por mi mala suerte, ¿por qué a mí? es lo que nos preguntamos. ¿Y por qué no? ¿qué tal la genética hubiese disparado otra enfermedad? una que aún sean desconocidas las causas y por ello, ni siquiera contar con un tratamiento. Esa es mi primera celebración, tengo una enfermedad que tiene tratamiento.

2. Lo anterior me lleva a celebrar la segunda, me diagnosticaron en un siglo donde la tecnología le pisaba los talones a la diabetes. Y henos aquí, soñando con "páncreas artificiales", mientras vemos como poco a poco las bombas de insulina, los monitoreos continuos y los glucómetro no invasivos e incluso el conteo de carbohidratos van siendo una realidad y parte de la vida de las personas con diabetes.

3. Ya no hay que temer. Por décadas se nos mostró la diabetes como el monstruo que nos comería poco a poco, pero vivirla me demostró que con la educación diabetológica podemos definir nuestro fututo y redefinir la palabra "diabético". ¡Viva la Internet!

4. De pequeña quise ser "doctora", pero terminé siendo "publicista". No soy profesional de la salud pero la diabetes me acercó a ese mundo con el que jugué alguna vez, tener que aprender términos raros como AHbA1c, mg/dL, célula beta, etc y cuidarme a mi misma.

5. Creo que no había conocido personas con las que tuviera tanto en común. En otras circunstancias seguramente no hubiéramos coincidido pero toparme con otras personas con mi condición me ha enseñado desde sus experiencias a llevar mejor mi diabetes y reírnos de tantas de ellas.

6. Con lo anterior florece la empatía. Esa empatia con otras realidades y condiciones de salud y ver a los demás tan vulnerables como yo, pero a la vez tan fuertes como descubrimos serlo. Hablar desde el ejemplo y dar ánimo a quienes todavía no dan ese primer paso.

7. Conocer el verdadero amor y la amistad. En la época de mi diagnóstico se celebraba esa fecha, la de los amigos y el amor. Y me di cuenta que estaba completamente equivocada en su definición.  El amor es el que sentimos por nosotros mismos sin necesitar de otra persona y la amistad es compartir tus tirillas de glucometría :)

8. Siempre nos enmarcan las cosas que "no podemos hacer", pero con el tiempo podemos demostrar que "sí podemos" hacer con responsabilidad eso que nos limitaban. Algo tan simple como comerme una dona sin afectar mi salud es algo que todavía unos miran con recelo.

9. Aunque  a cualquier lugar del mundo que vayamos debemos llevar nuestra insulina, ¡podemos hacerlo! La diabetes es "ambulatoria", la llevamos con nosotros, y podemos ir a donde queramos.

10. Por mi familia. Ninguno esperaba que su hija o hermana, la que de pequeña tenía que ir al hospital a que le pusieran oxigeno y dormir entre suero y agujas tuviera que pasar de nuevo por una enfermedad. Les demuestro cada día que soy capaz de hacerme cargo de mi condición y les brindo tranquilidad.

11. Compartir parte de mi vida con NUTELLA, LA GATITA DIABÉTICA. (Su historia)

12. ¡ESTAR VIDA! Cada mañana agradecer por una nueva oportunidad de hacer las cosas mejor.

13. Porque es mi vida y se me da la gana de celebrar.



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