lunes, 1 de febrero de 2016

En la sala de cirugía con mi bomba de insulina

Cirugía en paciente con diabetes y con bomba de insulina


ADVERTENCIA: Este relato es una experiencia personal y no debe ser tomada al pie de la letra, consulte siempre a su médico para revisar su caso personal y tratamiento en caso de someterse a una cirugía.

Cirugias...dan angustia sea cual fuere la razón de la intervención, a unos por la anestesia general, otros por el postoperatorio, otros por los resultados, a mí en principio por la glucemia. Siempre hay riesgos, pero se tienen que correr.

Antes de tener diabetes tipo 1 sólo me había sometido a una cirugía de nariz con anestesia general, en ese momento no recuerdo haber tenido inconvenientes, pero el malestar del postoperatorio es inevitable, con las fosas tapadas y todos esos líquidos fluyendo y quedando atrapados...

Unos 20 años después y ahora con diabetes tipo 1 me volví a someter a otra cirugía de nariz para mejorar mi respiración, con diabetes ya había tenido una cirugía con anestesia general para remover un quiste (ver Cirugía enpacientes diabéticos) y todo fue perfecto con mi glucemia en ayunas después de modificar las dosis de insulina, pero esta vez había algo diferente, tenía bomba de insulina


Para el 2 de diciembre del 2015 a las 6:45am tenía programada mi cirugía, días antes el anestesiólogo de turno me recomendó suspender la bomba de insulina 2 horas antes, le advertí que si la suspendía mis niveles de glucosa se dispararían, pero me tranquilizó con la frase: “Nosotros nos encargaremos de tu glucemia

Está bien, me dije. Yo tampoco conocía el protocolo.

Ese día llegue con 230 mg/dL de glucosa, ya lo sabía, mi monitoreo continuo de glucosa me  indicaba una hiperglucemia, la suspensión había hecho lo suyo, sumado a la tendencia de mi glucemia de subir en ayunas. Al momento que las enfermeras me preparaban para ingresar a la sala de cirugía midieron mi glucemia, aparecía un perfecto 110mg/dL, ¡un momento! les dije esa no es mi glucemia. Ya me habían obligado a retirarme la bomba de insulina.

Les solicite que corroborarán con mi glucómetro y marco la hiperglucemia que en realidad tenía, claro, se sorprendieron, no por el valor sino por sus glucómetros no confiables. Fueron por otro medidor que era de un anestesiólogo que tenía diabetes tipo 1, el resultado fue el mismo que el mío.

Me sorprendió negativamente, no era la primera vez que me pasaba. Un vez tuve que asistir a urgencias por un fuerte gastritis, y en uno de los consultorios al que me remitieron pasó lo mismo, la diferencia con el resultado de mi glucómetro personal era de más de 100 mg/dL

La anestesióloga que estaba asignada para mi cirugía se acercó y me dijo: “no puede ser que tengas hiperglucemia en ayunas”, “el otro día una paciente llego con 50mg/dL…”. ¿En serio me está tratando con la historia clínica de otra persona? Le dije, todas las personas con diabetes somos diferentes, y de ahí empezó una discusión sobre diabetes y su falta de conocimiento sobre el protocolo sobre bombas de insulina en cirugía que acaparó la atención de toda la sala de cirugía. Además de la falla de los glucómetros con los que pretendían enviarme a la cirugía exponiéndome a una infección.

El anestesiólogo con diabetes tipo 1 se me acercó y me preguntó más detalladamente sobre la bomba de insulina, él tampoco sabía con detalle el protocolo pero no afirmaba las barbaridades de la otra anestesióloga.

Se reprogramó la cirugía para el 20 de enero 2016 a la misma hora. Yo me encargaba de llegar con una glucemia aceptable para ser intervenida, pero no definimos durante la cirugía que pasaría.

Quedé con la duda, investigué y varios amigos me ayudaron con sus experiencias y con el contacto de amigos médicos que me indicaron que la bomba de insulina no se retiraba y era más sencillo de los que parecía.

¡No puedes quitarme la bomba de insulina, es parte de mí!


Días antes de la intervención, hablé de nuevo con el anestesiólogo con diabetes tipo 1, estuvo investigando, lo que me alegró gratamente, y me afirmó que no me suspenderían la bomba de insulina y chequearían continuamente mi glucosa. Con los glucómetros de la clínica espero que no, pensé.

Desde la semana anterior a la cirugía cuide minuciosamente mi glucemia, la noche anterior consumí carbohidratos de bajo índice glucémico y mantuve la misma dosis de insulina basal configurada en mi bomba de insulina. A las 4:30am desperté en 120 mg/dL, y mientras pasaban las horas para ir a la clínica empezaba a subir de a poco mi glucemia, me envié un bolo de 0.5u...

Cuando ya estaba preparada para ir a la sala de cirugía mi glucómetro marcaba 170 mg/dL, les solicité que con ese me controlaran. Retírate ese aparato, dijo una chica nueva. ¡No! Ella entra con su bomba de insulina, los demás ya sabían que yo era la chica con ese dispositivo.

Mientras iba perdiendo el conocimiento pensaba en mi glucemia. Minutos después, bueno en realidad, una hora escuché: ¡Carolina, Carolinaa, Caaaroolinaaa! Eran las 8am cuando terminó todo. Mire entre mi poca lucidez mi bomba de insulina, y marcaba una línea recta en mi glucemia, quiere decir que durante la intervención estuve estable.

Ya con toda la conciencia, me consintieron con una paleta light con 5 gramos de carbohidratos, a la cual le envíe el bolo correspondiente. Y pensaba: ¡cómo podría estar sin mi bomba de insulina! 

Llegué a casa con una glucemia de 140 mg/dL lista para desayunar, las glucemias estuvieron estables todo el día, sin hiperglucemia.

Una foto publicada por Carolina Zárate (@carolinatipo1) el

Una intervención más con éxito y un aprendizaje más. Entre más conozcamos nuestra diabetes más podremos hacernos cargo de ella, opinar y tomar decisiones, la diabetes no es una ciencia exacta pero es de sentido común y debemos escuchar lo que nos dice nuestro sexto sentido.



Aún estoy esperando la respuesta a mi queja por el tema de los glucómetros fallidos…como pacientes no podemos quedarnos callados.


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