domingo, 2 de agosto de 2015

Cinemas: Una película de terror cuando se tiene diabetes



Ir a cine debería ser una experiencia fascinante. Ver esa película en pantalla gigante cuyo trailer nos ha dejado expectantes.

Cuando se está en un cinema nos deslumbramos con los carteles de las películas y ese ambiente hollywoodense, hasta que nos topamos con un cartel que no es muy amigable y menos para quienes tenemos diabetes: NO INGRESAR ALIMENTOS NI BEBIDAS.

Esto puede convertirse en una de las peores experiencias protagonizada por una política que está por encima de la salud, que no sólo afecta a las personas con alguna enfermedad. Obligan a los espectadores que quieren comer algo mientras disfrutan la película a consumir productos que no son sanos, llenos de salsas, sodio, carbohidratos, azúcar y grasas que son considerados alimentos “basura” a precios exorbitantes que superan incluso el valor de la entrada a la película (no cabe duda cuál es el verdadero negocio).


Para quienes tenemos diabetes ninguna de las ofertas son una opción saludable para nuestra enfermedad y no podemos sacrificar nuestro tratamiento por una entrada a cine donde sólo importan las políticas.

¿A quién no le han revisado el bolso al ingresar al cine? Ah pero no es por seguridad, es sólo para ver si llevas comida.

Si ves el bolso de una persona con diabetes seguro encontrarás algo de comer. Esto, porque en caso de una hipoglucemia necesitamos tener a mano algún alimentos azucarado y si vamos a cine no queremos tener una hiperglucemia en la mitad de la película. Así que posiblemente llevaremos algo de comer que esté en concordancia con nuestro tratamiento. Y creo, también tenemos el derecho de comer en el cine sin ser discriminados.

Pero, eso no le importa a los cinemas, les importa sus políticas. Tenemos el caso reciente de un niño de 9 años con diabetes tipo 1 a quien se le negó la entrada de su comida por políticas internas, este caso lo cuenta su propia mamá:

Obviamos el nombre de la madre para guardar su privacidad

En la educación diabetológica se le inculca al paciente que su condición no lo limitará, pero ¿qué pensará este niño acerca de eso cuando siente a su corta edad una discriminación por su condición?

Pero obviamente la política es inamovible, la única solución que da Cinemark Colombia, quien fue el personaje malvado de la película de terror de este niño, fue esta:



¿Qué van a incluir? ¿Hot dogs light, palomitas light, chocolatinas sin azúcar, o lo que creen ustedes que son alimentos para diabéticos a precios también incalculables? ¿Y si llega una persona con celiaquía? ¿Saben por lo menos de que se tratan estas enfermedades? Lo dudo.

Me parece que junto a las políticas tan inhumanamente inamovibles, debería primar el respeto por las condiciones de las personas, y capacitar un grupo de trabajo que sea capaz de atender las necesidades especificas de los espectadores y ser consientes que las políticas deben tener  excepciones.

Personalmente también me ha pasado, aunque no soy partidaria de comer en cine, siempre llevo algo de comer en mi bolso, y así no lo consuma dentro del cine, intentan desprenderme de lo que me puede salvar la vida o por lo menos evitarme una emergencia.


Sepan señores de Cinemark Colombia, Cine Colombia, Procinal, Cinépolis, o cualquier cinema del país que no atentaremos contra nuestra salud por sus políticas y tampoco dejaremos de ver nuestra película favorita.





Cuando hables de diabetes, especifica el tipo

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