domingo, 31 de mayo de 2015

Volando con bomba de insulina


Súperpoderes diabéticos por Carolina Zárate


Este post se trata de volar literalmente y no de cuando tenemos la glucosa por las nubes... :)

Viajar en avión con diabetes no es complicado, antes de tener la bomba de insulina de Medtronic, me desplazaba sin inconvenientes por los aeropuertos. Llevaba conmigo mis insulinas en una nevera de playa, una parte considerable de los insumos los llevaba en mi maleta de mano (jeringas, tirillas y lancetas en sus cajas originales), esto en caso que se perdiera el equipaje de la bodega del avión donde llevaba el resto de insumos para el triple de días de los planeados por si tenía algún percance. Sin olvidar las recetas médicas con todo especificado, que aunque no me las han solicitado siempre reposan en mi bolso.

Ya todo estaba fríamente calculado, hasta que llegó Violeta (mi bomba de insulina), así que tuve que revisar las indicaciones para viajar con bomba de insulina para el momento que me tocase "volar". En caso de viaje  en avión la recomendación es no pasar el sensor ni la bomba por los escáneres, ya que pueden estropearlos, así como desactivar el monitoreo continuo de glucosa durante el vuelo.


En teoría todo entendido, hasta que tuve que ponerlo en práctica en un vuelo corto que tuve que hacer dentro de mi país (de Bogotá a Cartagena).

Lo primero en lo que trabajé fue en decir "infusora de insulina" y no "bomba de insulina",  las medidas de seguridad de los aeropuertos son máximas así que mejor para evitar explicaciones de más, alteraciones o malos entendidos.

De resto, fue empacar en mi maleta de mano, la única que llevaba, los insumos de la bomba de insulina y el monitoreo continuo para los días necesarios más unos extras, los aplicadores, adhesivos, insulina rápida, tirillas, además de jeringas en caso que fallara la cánula y algo muuuy importante, ¡pilas! AAA de Energizer. Ah, y las recetas médicas.

¡Estaba preparada! Con tiempo llegué a migración para no perder el vuelo por algún inconveniente.

Me dispuse a quitarme el reloj, sacar las monedas, poner las maletas y todo lo requerido en la banda del escáner, mientras la guardia me miraba el bolsillo donde reposaba mi bomba de insulina hasta que un comentario inesperado me tomó por sorpresa.

Sin mencionar que tenía diabetes, la guardia de seguridad, me dijo:

- ¿Lleva insulinas? a lo que respondí sí, y todos los demás insumos van en la maleta...

Yo esperaba una requisa metódica para determinar qué tenía en mi bolsillo...pero me dijo algo que no me esperaba:

-" Puede pasar con la bomba por allá"...señalando con su mirada el arco de metal...

Mis pupilas debieron expandirse mientras la comisura de mis labios formaban una sonrisa. 


¡Sabía lo que era una bomba de insulina! 


Eso me indica que es un dispositivo que reconocen y ya no es tan extraño y que definitivamente con la bomba de insulina es más explicita mi condición. (Ver Cómoda y casual con la bomba de insulina)

Al otro lado del arco otro agente de seguridad esperaba, y sin acercarme su detector de metales me indicó que recogiera mis cosas.

Toda mi preparación para explicar lo que era, no fue necesaria y así Violeta y yo, volamos con toda la seguridad juntas.


(Este blog es la autoría de Carolina Zárate, así que si vas a compartir sus contenidos que lleven el link  www.blogdiabeticotipo1.blogspot.com)

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