jueves, 1 de septiembre de 2016

Diabetes tipo 1, ¿y eso con qué se cura?



Advertencia: Lo escrito a continuación es la opinión personal de quien escribe a partir de lo que ha aprendido, escuchado, analizado, y percibe del tema. No debe tomarse como una guía teórica ni la purita verdad. Piénsenlo.

Todos queremos la cura apenas nos diagnostican. Y la realidad nos golpea cuando nos reiteran que la diabetes tipo 1 no la tiene, de hecho ningún tipo de diabetes.


Al comienzo de mi diagnostico también llegué al consultorio solicitando un trasplante de páncreas, ese que busqué en Google porque para mí era obvio que si falla el páncreas pues la solución era cambiarlo y así poder empezar desde cero para evitar meterme en este rollo de inyectarme insulina, medirme la glucosa y todas las demás aventuras que aún no sabía que me esperaban.

La explicación de mi médico no se hizo esperar y me bajó de la nube tan rápido como una hipoglucemia: "La única manera de pensar en eso, es si hay un daño renal y es a lo que no debemos llegar". Con cada glucometría recuerdo sus palabras.

No nos culpemos por ello, en ese momento no sabemos ni lo que es la diabetes y menos la dimensión que tiene hacer el trasplante de un órgano del cuerpo.

Es comprensible que al comienzo todos queremos zafarnos de esto. Tanto si somos los pacientes o los familiares. Y culpamos a la diabetes de llegar a nuestra vida, y a medida que vamos conociendo las herramientas para controlarnos vamos culpando a las farmacéuticas por hacerse ricos con nosotros y de evitar que logren descubrir una cura.


Pero no es tan sencillo...


Así como no se debe generalizar al hablar de diabetes y se deben especificar los tipos, también aplica esta regla para hablar de una posible cura. Las investigaciones van por separado. No es lo mismo curar la diabetes tipo 2 que la diabetes tipo 1 porque las causas son diferentes.

La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune, eso quiere decir que el problema no es el páncreas sino el sistema inmune y no se puede prevenir. Las células beta en nuestro cuerpo siempre estarán en riesgo si no se busca la manera de evitar que el sistema inmune las ataque. Ahí está el reto de la cura de este tipo de diabetes.

Varios institutos de investigación están haciendo lo posible por lograr que no sean destruidas. Intentando encapsular las células beta para que tengan una especie de escudo protector, poniendo las células beta en otro lugar como la parte exocrina del páncreas, u otras maneras impensables para nosotros. Pero si fuera posible se debe ser candidato, tal vez recién diagnosticado o incluso se puede llegar a pensar en evitar el ataque a las células beta antes que ocurra. Desde hace tiempo también se habla de las células madre, un procedimiento que es bastante complejo que todavía no ha logrado curar por completo la diabetes tipo 1. 

Se debe tener en cuenta que no hay nada, excepto las células beta que produzca insulina, así que no hay otra manera que inyectarla.

Si se habla de diabetes tipo 2 se tiene que pensar primero que es posible prevenirla, se debe empezar por ahí. Antes de pensar en una cura, apelar a la prevención porque es una resistencia a la insulina, es decir que hay insulina pero el cuerpo no puede usarla correctamente. Una de las causas puede ser el sobrepeso, por lo que algunos titulares se jactan diciendo que el bypass gástrico puede ser una cura. Es evidente que si se reduce el peso, por ende hace que el páncreas no tenga que esforzarse tanto porque no se le carga con tantos carbohidratos. No es una cura, ya que si se comienza de nuevo con un estilo de vida poco saludable los niveles de glucosa se verán de nuevo afectados. Y para optar por este método se debe cumplir con los requisitos para hacerlo. No todas las personas con diabetes tipo 2 tienen sobrepeso. Tampoco se debe dejar afuera las “curas milagrosas”, ningún alimento por sí solo mejora los niveles de glucemia, lo hace una alimentación saludable como parte del tratamiento indicado.

Si llegasen a encontrar la manera de curar a todas las personas con diabetes tipo 2 existentes, no se eliminaría la diabetes de la faz de la tierra. Mientras las personas sigan teniendo estilos de vida poco saludables, se seguirán diagnosticando a las personas con este tipo de diabetes. Y si la cura llegase a existir para ese tipo de diabetes, sería otro negocio, porque siempre habría personas que la necesitarían. Para prevenirla se debe cambiar el chip de la alimentación, tener una educación nutricional, ser consientes con nuestra salud y poder tener acceso a comida de mejor calidad y exámenes médicos de prevención y diagnostico.

Si llegasen a encontrar una cura definitiva para la diabetes tipo 1 no habría un cambio significativo en el mundo de la diabetes (aunque evidentemente sí para cada persona) porque sólo representa del 5 al 10% de la población total con diabetes.

La preocupación mundial se centra en los decesos y en el gasto de la diabetes mayormente por el tema de las complicaciones. El mal control de la diabetes es la suma del poco empoderamiento de los pacientes, la falta de acceso a medicamentos, insumos, tecnología y educación diabetológica. 

Por eso como pacientes, aquellos que ya estamos diagnosticados debemos centrarnos en empoderarnos, y el empoderamiento comienza con aceptar la condición y poner todo nuestro esfuerzo por aprender sobre nuestro tipo de diabetes, conocer cómo funciona un páncreas, para qué son los diferentes tipos de insulina, por qué debemos monitorear la glucemia, qué hacer con ese resultado, cómo actuar ante una hiperglucemia o hipoglucemia, cómo afectan los diversos tipos de alimentos a nuestra glucemia, cómo actuar ante los diversos escenarios de la vida, ser curiosos, probar y aprender del error, etc, etc, etc.

Parecen muchas cosas pero de a poco iremos teniendo un entendimiento mejor de nuestra propia condición y con el tiempo empieza a ser automático, aunque cada día siempre haya algo que aprender.

No nos desanimemos si no logramos la perfección de un páncreas, pero debemos animarnos a tratar de serlo.

La mayor cuota de responsabilidad la tenemos nosotros y la otra los entes que nos deben acompañar, pero cada uno debe poner de su parte para que la diabetes no sea la culpable de todo.


*Prohibida su reproducción parcial o total, sin mencionar la fuente y sin autorización de su autora.


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