lunes, 30 de noviembre de 2015

Escaparse del mundo sin desconectarse de la bomba de insulina


Desconectarse...literal

Vivir en una ciudad fría como Bogotá, sin estaciones y con una máxima de 20 grados de temperatura todo el año es perfecto para usar bomba de insulina.


Los adhesivos no sufren tanto por el calor o el sudor, además el outfit citadino permite poder ubicar la bomba de insulina al interior o exterior de las prendas de vestir con mayor comodidad.

Outfit con bomba de insulina


Así que cuando se cambia de clima a uno más caluroso, y se le agrega agua, en este caso una piscina, se vienen las preguntas:

¿Con el vestido de baño dónde pongo mi bomba de insulina?, ¿cómo me sumerjo en la piscina?, ¿puedo broncearme? ¿y el monitoreo continuo de glucosa puede soportar el cloro? ¿Los adhesivos se despegarán antes de tiempo por el sudor? etc.

Con estos interrogantes tuve la intención de pasar al plan B, es decir, volver a las inyecciones múltiples por los días que estuviera lejos de casa, pero se venían más preguntas:

¿Y si tengo una hipoglucemia y no lo noto? ¿y si me equivoco en el cálculo? ¿cómo saber la curva de glucemia durante el trayecto? etc.

Después de analizar los pros y los contras no dudé en llevar conmigo a Violeta (mi bomba de insulina), la primera tanda de preguntas son más fáciles de improvisar que las segundas, así que opte por mi seguridad.

Era mi primera vez que llevaría a Violeta a una piscina y mi pensamiento se centraba en el sudor y claro, en el agua.

"Primero con mi bomba de insulina, que muerta" literal


Ante todo, no me preocupaba que notaran con mi vestido de baño mis gadgets para la diabetes (tipo 1), en mi caso el dicho no sería: “primero muerta, que sencilla”, sino “primero con mi bomba de insulina, que muerta” literal. Aunque las mujeres somos vanidosas y la bomba de insulina es externa y no pasa desapercibida, no importan las opiniones banales cuando se trata de nuestra salud.

Así que lo primero a tener en cuenta fue en cuál parte del cuerpo poner la cánula de la bomba de insulina y el monitoreo continuo de glucosa.

La cánula siempre suelo llevarla en el abdomen o la parte baja de la espalda (no he probado aún en las piernas ni brazos) así que sin importar si me quedaba la marca al broncearme lo ubique a un costado. (imagen abajo)


Una foto publicada por Carolina Zárate (@carolinatipo1) el

El monitoreo continuo lo puse en la parte de atrás del brazo, aunque también lo uso en el abdomen o la parte baja de la espalda, esta zona no me pareció indicada ya que suelo sudar más en esa parte del cuerpo cuando hace mucho calor. (imagen abajo)




Con el vestido de baño podía colgar mi bomba de insulina en el medio del brasier, o en la tanga (así como Sierra Sandison, Miss Idaho, pero sin el cuerpazo de reina).

El sudor al parecer no es muy condescendiente con los adhesivos, así que el adhesivo que uso sobre la concha, la reforcé en los bordes con unas tiras del mismo y lo renovaba cada vez que éste se despegaba.


Cuando se llega la hora de broncearse, mejor desconectarla para que no de el sol directo a la bomba de insulina, simplemente verificar que los niveles de glucemia y desconectarla para dejarla segura a la sombra, que no se pierda, no se caiga, ni golpee y en este caso lo más importante que no le caiga agua.

La Paradigm Veo no es aprueba de agua, así que podríamos ahogarla sin opción de un salva vidas, contrario a la Minimed 640G que SÍ se puede sumergir en el agua (en otro post les cuento del lanzamiento en Colombia).

Al entrar en la piscina temía por el monitoreo continuo de glucosa, aunque en la ducha no le pasa nada, pensaba en el cloro. Lo único es que por la distancia pierde señal con la bomba de insulina, pero de resto se puede estar como pez en el agua.

De paseo, si tengo pantalones cortos prefiero dejar la bomba de insulina en el bolsillo para que sea libre y evitar que también sude la pantalla. Con vestido también funciona colgarla en el sostén con la pantalla hacia adelante, que no toque la piel para que no se humedezca. (imagen abajo)


Una foto publicada por Carolina Zárate (@carolinatipo1) el


Cuando se tiene un dispositivo médico, el paciente y éste se convierten en un solo equipo y así somos Violeta (mi bomba de insulina) y yo, así que siempre prefiero llevarla conmigo sin importar la situación, hay formas de adaptarse, los diabéticos somos muy recursivos.


No olvidemos que se recomienda desconectar la bomba de insulina del cuerpo por un lapso no mayor a 2 horas porque se llega a una hiperglucemia, ya que la basal se administra de a poco según como sea configurado el dispositivo, no como la insulina lenta que se aplica una vez, y permanece largo tiempo en el cuerpo.

Ya veremos cómo me va en un día de playa…por lo pronto espero disfruten las vacaciones, el sol, la playa, piscina, el calor…la vida!





(No sean mala leche e indiquen la fuente si copian este post)



Cuando hables de diabetes, especifica el tipo

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