jueves, 29 de enero de 2015

Capítulo 1: Empezando con bomba de insulina MEDTRONIC



Lo primero que se me vino a la cabeza cuando me “instalaban” la bomba de insulina de MEDTRONIC fue la serie de la mujer biónica. Mientras el sonido que ambientaba sus rápidos movimientos (algo así como tucutucutucu) sonaba en mi cabeza, recordaba esas escenas donde ella destrozaba con su mano una pelota de tenis, o corría velozmente (aclaremos, en cámara lenta).

De niña, la ilusión era tener todas esas habilidades extrahumanas o súperpoderes y aparatos sofisticados como lazos de la verdad, pulseras antibalas, o alguna característica única y especial que te diferencien claramente de los demás. Pero no comprendía que muchas veces para conseguir eso, tienes que perder algo.

Paulatinamente esas ilusiones desaparecían mientras crecía y me daba cuenta que no sería posible y que en el mundo real ser normal era la regla, porque lo diferente sólo se ve bien en la pantalla de un TV. Así que sólo restaba seguir disfrutando todas esas series y añorar la infancia.


Pero desde ese jueves, 16 de septiembre de 2004, me convertiría sin querer en alguno de esos personajes de la TV cuando me diagnosticaron diabetes tipo 1. En el guión de mi vida la habilidad que perdería sería: producir insulina.

Evidentemente ya no sería “normal”, pero aunque era consciente del hecho, no quería que fuese muy notorio, por lo que al conocer la existencia de las bombas de insulina, me negaba a llevar un aparato pegado a mi cuerpo recordándome lo que por momentos quería olvidar.


"Mitad humana, mitad máquina, como la mujer biónica"


Así que por 10 años suplí esta deficiencia con una jeringa e insulina humana creada en un laboratorio, lo que da como resultado de 4 a 5 inyecciones subcutáneas al día y unas 6 glucometrías (medir mi azúcar en sangre) para intentar ser mi propio páncreas

Cuando se tiene el control, esas herramientas parecen suficientes, pero llega ese momento donde haces todo lo posible y no lo logras o simplemente te cansas de tanto intentar. Y ese en ese momento cuando piensas de nuevo en ese aparatico que llaman “páncreas artificial”.

Un nombre seductor, y aunque aún falte mucho para que merezca esa denominación me decidí a probarla, porque necesitaba realmente un cambio, algo que me levante el ánimo y que me motive a continuar.

Así que heme aquí, mitad humana, mitad máquina. Al final terminé siendo mi personaje de TV favorito, con una cánula insertada bajo mi piel, ligada a un cable que viene desde un aparato con mas habilidades matemáticas que las mías suministrándome insulina. Con un extra, puedo ver mi glucemia en tiempo real y actuar más rápido ante una hipoglucemia que la misma mujer biónica.


Esta historia apenas comienza…


Para los que nunca vieron la serie o quieren recordarla:




(En Colombia, las bombas de insulina las cubre el sistema de salud, están incluidas en el POS  de las EPS)



(Si te encantó este artículo y te tientas a compartirlo en tu web, no olvides mencionar la fuente www.blogdiabeticotipo1.blogspot.com  por Carolina Zárate)



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