sábado, 2 de enero de 2010

JERINGAS vs BOMBA DE INSULINA

 
Un poco más de 6.000 inyecciones (más o menos 3 al día) y 12 pods de bomba de insulina (1 cada 3 días), es el promedio hasta hoy de 5 años y 7 meses con diabetes tipo 1. Además de unas 55.000 unidades de insulina, más de 15.000 glucometrías (más o menos 5 al día), unas 1.000 hipoglucemias (menor de 70), un sinnúmero de hiperglucemias (mayor de 200). Sin contar los estados de tristeza, las sonrisas por unas buenas glucemias, y por supuesto, lo que más me irrita, las miradas inquisidoras y gestos compasivos de la gente.


Desde mi primer día con diabetes tipo 1, el ritual ha sido siempre el mismo, cada mañana, casi a la misma hora en ayunas mido mi glucemia, saco la insulina de la nevera y la caliento un poquito entre mis manos, tomo una jeringa de la caja de BD, introduzco la jeringa en la insulina y extraigo las unidades necesarias, levanto mi camiseta, caliento un poco la zona de la aplicación, generalmente el abdomen y me administro la insulina, desayuno, y de ahí en delante todo depende de la actividad diaria y la comida que consuma para aplicar de nuevo insulina y tratar de mantener los niveles adecuados de glucemia, un poco más un poco menos hacen la diferencia entre sentirse bien o sentirse mal. Algo así como medir el aceite al carro, y echarle gasolina.  

Y es que, luego de varios años, ya es un rutina cada inyección, porque como dice el refrán "la práctica hace al maestro", pero luego de varios años donde pensé que todo sería de la misma manera, interrumpí este sagrado ritual para experimentar un novedoso tratamiento, más cómodo y menos impactante para los espectadores de nosotros los insulinodependientes. Se trata de la bomba de insulina, en mi caso, la de Omnipod, la he llevado desde casi mes y medio, pero tristemente hoy me conecté al último pod (es el que va en la piel y suministra la insulina) que tengo en mi poder desde que me dieron a prueba la Omnipod con un pack de 10 pods junto con 2 pods que trae la caja con el PDM (algo así como el control remoto). Cada pod trae consigo una jeringa y una aguja que se utilizan una sola vez para rellenar el pod con insulina, mínimo 85 y máximo 200 unidades, el PDM nos va dando las indicaciones paso a paso y cuando ya hemos "pegado" el pod a nuestro cuerpo gracias a un potente adhesivo, ya sea en el abdomen, brazos o piernas, este en cuestión de segundos luego de presionar en el PDM la opcion de Start o Comenzar, expulsa la aguja flexible en nuestro cuerpo y comienza la liberación de insulina según lo programado (en mi caso una basal 0,30 U/hr y un bolo de 1U por 20 gramos de carbohidrato, por ahora). En cada comida es necesario medir nuestra glucemia y contar los carbohidratos que vamos a consumir, para ingresarlos al PDM, este hace el cálculo según estos dos datos para determinar la cantidad de insulina necesaria en ese instante. El pod debemos cambiarlo cada 3 días.  

En estas festividades la bomba de insulina (mi escarabajo, como decidí bautizarlo) me permitió tener una libertad (no libertinaje) que extrañaba de mi época prediabética, con una horario más flexible y una dieta menos estricta y la comodidad de administrar mis unidades sin las incómodas miradas de quienes aún nos miran como pobres seres extraños, además se redujeron las hipoglucemias.  

Y pues la verdad, como todo es costumbre, me adapte fácil a este aparatico, pero esto no quiere decir que ahora odie las jeringas, aunque tampoco pueda decir que las extraño, igual en 3 días debo volver con este "antiguo" instrumento. Seguramente no será como aquel día en Septiembre del año 2004 cuando me atemorizé por ver una jeringa en mi abdomen, lo aprendido no se olvida, pero si extrañaré mi escarabajo las 4 veces diarias que debo inyectarme insulina, hasta que mi tenebrosa eps (seguro medico) me suministre los insumos para poder continuar con este tratamiento, así que por ahora seguiré perfeccionando el conteo de carbohidratos, un cálculo que el páncreas funcional de un individuo "normal" lo hace sin esfuerzo y que los diabéticos tratamos casi de imitar.  

Sin duda, ambos instrumentos, sean jeringas o bombas de insulinas son eficaces, dependiendo de la disposición y manejo que tengamos sobre estos, la perfección se perdió el día que las células beta de nuestro páncreas fueron destruídas, pero continuemos realizando nuestro máximo esfuerzo por mantenernos en pie, mientras nos sorprenden así no sea con una cura, pero si con un páncreas artificial que lo haga todo...EUREKA!!!

VER TAMBIÉN: 
>JERINGAS: Un mal necesario? 
>Bombas infusoras de insulina

 

Cuando hables de diabetes, especifica el tipo

EN FACEBOOK

SIGUE LOS TUITS

Reconocimiento

Reconocimiento

Recomendado por

Recomendado por
Lista blogs fiables y de calidad sobre diabetes

Dulce Mundo

Certificado