lunes, 7 de diciembre de 2009

Historia de la diabetes: Más de 2.000 años con nosotros...

Podemos remontarnos al siglo V antes de Cristo en la cultura oriental. Susruta, un médico Hindú fue quien detectó esta enfermedad estudiando obesos y consumidores de arroz y dulce; la denominó de "ricos", ya que sólo estos podían acceder a este tipo de alimentos por ser tan costosos, e incluso llegó a diferenciar un tipo de diabetes que dá en los jóvenes, hoy conocida como tipo 1 y que conducía a la muerte (por suerte no nacimos en esa época) y otro tipo para personas de edades más avanzadas, hoy en día tipo 2. Los chinos llegaron a conocer algunos síntomas como la "orina dulce" pero ningún tratamiento.

El papiro encontrado en las ruinas de Luxor en Egipto que data del año 1552 antes de Cristo, es el documento médico más grande e importante encontrado en 1862 y adquirido en 1873 por el arqueólogo Ebers donde se relatan temas de la medicina de esa época, entre ellos, la diabetes mellitus, donde se describen algunos síntomas como adelgazamiento, hambre, sed y algunos de sus tratamientos que incluía dietas con cerveza, sangre de hipopótamo, ofrendas a dioses, entre otros. Arateo de Capadoccia, utiliza el término diabetes por primera vez describiéndolo por su significado etimológico - sifón -, este preescribió una dieta restringida con vino diluido y en casos avanzados opio y mandrágora.  

SAL O AZÚCAR?????  
Por la oscura época de la edad media las investigaciones fueron abandonadas, mientras que en la cultura árabe continuaron los estudios. Paracelso, médico alquimista, quien defendía que todas las enfermedades debían ser tratadas por su conveniente medicina, utilizó la orina como muestra para estudiar la diabetes y su técnica fue la de hervir la orina de un paciente y esta tomó la consistencia de un jarabe, dejando tras evaporarse residuos de un polvo blanco, según el médico era sal, sin saber que lo que lo que había aislado era la presencia de azúcar en la orina.  

En 1674, Thomas Willis, probó literalmente la orina de los pacientes diabéticos y determinó que algunas muestras eran dulces, así estableció dos clases de diabetes, una dulce (mellitus) y otra insípida. En 1776, Matthew Dobson, demostró que la sustancia dulce contenida en la orina era azúcar, usando la misma técnica de Paracelso (hervir la orina y dejándola evaporar) dando como resultado un material cristalino con apariencia y sabor al azúcar.  En 1778, Thomas Cawley, durante la autopsia a una persona con diabetes vió el deterioro del páncreas y sospecho de una estrecha relación con la enfermedad, pero muy pocos estuvieron de acuerdo con esto. 

En el siglo XVII, John Rollo centró su atención en el sistema digestivo, estudió a una persona obesa con diabetes desde el inicio de la edad adulta, hizo un seguimiento a la cantidad y clase de alimentos que ingerìa y planteó al evaporar la orina, que quedaban residuos de azúcar cuando consumia alimentos ricos en carbohidratos y menos cuando consumia productos animales. Asumió que el órgano molesto no era el páncreas sino el estómago, así que recomendó como tratamiento de la diabetes, una dieta baja en carbohidratos y un poco más de grasa y proteína.  

POR BUEN CAMINO!!!  
Continúan las investigaciones pero ninguna con una solución efectiva, el estudio del páncreas había sido una posibilidad pero fue excluída. Claude Bernard tomó de nuevo la iniciativa y volcó su interés en este órgano el cual daría luz a los fallidos intentos. En 1853, esta ilustre figura de las ciencias médicas, dedicó su tiempo la estudio de la diabetes, del metabolismo y de los órganos que están en la base de la enfermedad. En 1850, en algunos de sus trabajos afirmó que el protagonista del metabolismo animal era el azúcar. Para determinar si el páncreas influía en los niveles de azúcar, Oscar Minkowski y Von Mering en 1889, extrajeron el páncreas de un perro y más tarde notaron que las moscas eran atraídas hacia la orina del animal, al averiguar la razón encontraron glucosa (azúcar) en la muestra, además que este presentó los típicos síntomas de la enfermedad. Ya con la seguridad del protagonismo del páncreas, muchos investigadores trataron de aislar el principio activo de este para el tratamiento. 

Antes de esto, en el año 1869, Paul Langerhans, médico bérlines, encontró el lugar donde se encontraba ese principio activo, unos racimos de células pancreáticas que podían ser separadas y se diferenciaban de las demás, pero nunca se dedicó a estudiar su función. Los islotes de Langerhans contenían según los estudios de Edward Laguesse, realizados en 1893, la parte exocrina del páncreas, luego John Meyer, propusó denominar la sustancia con el nombre de insulina (islote en latín significa ínsula).  

NUESTRA SALVACIÓN  
Antes de los años 20's, con los tratamientos de entonces, que no diferían mucho de 2.000 años atrás, los diabéticos tenían mínimas oportunidades de sobrevivir, algunos sólo podían prolongar un poco más la vida, aplazar lo inevitable.

Pero en 1921, se dieron a conocer grandes posibilidades, Frederick Grant Banting y Herbert Best, empezaron sus estudios y con varios fracasos lograron por fin conseguir la sustancia preciada, la insulina pura. Después de varios intentos lograron suministrarla con seguridad en el primer paciente diabético, Leonard Thompson (en la foto), con 14 años de edad, 2 años con la enfermedad y 29 kilos de peso, ingresó al hospital de Toronto y el 11 de Enero de 1922 le aplicaron la primera inyección de insulina, al principio sólo obtuvo mejorías leves y su estado general no mejoro pero después de un seguimiento en el que se aumentaron las dosis y las aplicaciones, el niño empezó a ganar peso y a revitalizarse. Lastimosamente en 1935 murió a los 27 años por complicaciones con su diabetes.  

Desde entonces han sido muchos los logros y ahora podemos tener acceso a una insulina humana de excelente calidad, esto indudablemente ha sido la salvación para nosotros los diabéticos y una pena para aquellos que no lograron disfrutar de su descubrimiento. El premio Nóbel de medicina y fisiología fue otorgado a los médicos que hicieron posible este hecho y con justa razón.  

Gracias Banting, Best y a todos los que dedicaron su tiempo para lograr que los diabéticos tengamos una mejor calidad de vida!!!

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