lunes, 20 de febrero de 2012

Insulina vía subcutánea


Ojalá tuvieramos esas abdominales!!!!!

Los diabéticos tipo 1 o insulinodependientes debemos inyectarnos insulina, como en mi caso, unas 4 o 5 veces al día, un número que le causa un corrientazo a más de un mortal con células beta (es decir, sin diabetes) pero que para mí, las 10.080 inyecciones aproximadas de insulina que me he aplicado al día de hoy no me hacen ni cosquillas.

Y es que, como la insulina no puede ser ingerida por vía oral porque los ácidos del estómago la destruirían, entonces debemos buscar las partes del cuerpo donde sea absorbida correctamente y la manera más adecuada es vía subcutánea, es decir, entre la dermis y el músculo (también existe la vía intramuscular y la vía intravenosa, pero no aplican para el caso de la insulina y sinceramente si tuviera que aplicarme la insulina en la vena, no sería capaz).



La administración de medicamento por vía subcutánea, se realiza bajo la piel para que la sustancia, en nuestros caso la insulina, penetre por los capilares (aquellos vasos sanguíneo más pequeños, de los mismos que sacamos la gota de sangre para tomar la glucometría) y de estos a la sangre, donde comienza a transportar la glucosa a las células. Si se llegase a aplicar en la dermis, corremos el riesgo que no se absorba la insulina y si se hace en el músculo que se absorba mucho más rápido, además de doler bastante.




ZONAS DE APLICACIÓN

Las zonas del cuerpo apropiadas para la aplicación de la insulina y las que uso son: El estómago, alejado unos 4 cm del radio del ombligo, siendo la zona donde se absorbe en menos tiempo la insulina y la que utilizo con mayor frecuencia; también he usado la parte externa de los brazos, aunque con menor frecuencia y se debe tener en cuenta no realizar un ejercicio que involucre esta zona como levantar pesas porque se absorbe más rápido la insulina; le tengo cierto pavor a la aplicación en las piernas, pero también se aplica en la parte externa de los muslos, teniendo también en cuenta si se realizará algún ejercicio que acelere la absorción como correr o caminar bastante; y por último las nalgas y parte superior de estas (los rollitos, gorditos, llantica…), el lugar más blandito y a mi parecer el que menos duele, en esta última suelo aplicar la insulina basal (Lantus).


CONSECUENCIAS DE UNA MALA APLICACIÓN: LA LIPODISTROFIA

Entre las consecuencia de una mala aplicación están las hipoglucemia (baja de azúcar) y las hiperglucemia (azúcar alto) que no sólo pueden ser el resultado de un deficiente cálculo entre los hidratos de carbono e insulina, sino que también pueden ser causa de una mala técnica de inyección, por lo que debemos elegir el lugar adecuado en el instante de la aplicación de la insulina e introducirla adecuadamente en el tejido subcutáneo.

Pero una complicación que puede llevar más tiempo en aparecer pero no así en desaparecer, es la llama LIPODISTROFIA.

Esta se origina por la continua inyección en un mismo sitio de aplicación, o por reutilizar las agujas, se pueden palpar como bulticos o se visualiza como una deformación de la zona afectada apreciándose asimétricamente.

CLAVES PARA UNA BUENA APLICACIÓN

No aplicar en la dermis ni en el músculo.

Elegir la zona adecuada en el instante de la inyección, teniendo en cuenta la actividad física y el tiempo de absorción.

Rotar la zona de la aplicación.

No aplicar sobre lunares o cicatrices.

Usar sólo una vez la aguja o jeringa.

Dejar descansar la zona afectada o dolorida.







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